martes, 29 de enero de 2008

De la vez de la visita a la antigua escuela...

Para los que no lo sepan, antes de estar en la Real Escuela de Caballeria y Escuderia a la que ahora pertenezco, curse algunos años en la escuela de las Ciencias y las Saludes.

Pues bien. Hace rato mientras me dirigia a mi nueva escuela, pude ver las enormes filas que rodeaban el instituto al cual debo de ir de lunes a viernes en horarios varios. Tire la rienda a Porto, mi caballo, y lo dirigi a mi antiguo instituto, cerca algunas cuadras, de mi nueva escuela. Esta decision la tome porque seria ya casi imposible poder encontrar lugar adentro y de esta forma, acceder a mi clase de Calculo Arabe, impartida por Sir Godoy.

El edificio se empezo a dibujar claramente mientras mas me acercaba. Cruce el pesado porton de fierro, un guardia me dio una contraseña, que deberia de mostrar al salir. Amarre a Porto, descendi y me dirigi por los pasillos esperando ver a alguien conocido. No ocurrio. Gente pasa a mi lado, y asi como vienen se van. Pero cada uno de ellos es un perfecto desconocido para mi.

Recorro las canchas donde alguna vez jugue el juego que se inventara en 400 años mas adelante. Todo ha cambiado, y todo sigue tan igual. Son los mismos arboles que escucharon mis lamentos, mis risas, mis esperanzas. Los edificios son los mismos debajo de esa capa de cal que los pinta de un albo color.

Donde estaran todos los compañeros que estuvieron conmigo alguna vez?? Algunos estan ya trabajando, muchos otros estan haciendo una especialidad. Y yo?? yo sigo soñando, viviendo en un mundo de sueños, del cual no termino de despertar.

Llego a ese edificio donde pase tantas horas, y que quizas, sea la causa de que yo no pude seguir adelante con mi carrera. Leo el nombre "Centro de Computo" y me trae tantos recuerdos...

La vez que impuse el "grandioso" record de permanecer en dicho centro de 9 am a 10 pm, sin salir ni siquiera una vez. Mientras afuera, compañeros mios realizaban examenes finales...

No, no le puedo echar la culpa al centro, uno es el arquitecto de su propio destino y las consecuencias las sigo viviendo dia con dia...

Entro al centro, igualmente espero ver a alguien conocido, pero se que me engaño. Mi generacion ahorita esta saliendo de sus trabajos, yendo de compras con sus familias, cenando en un restaurant bonito, me pudo haber pasado a mi??

Eso no lo sabre. Solo se que tengo 4 años aun para tratar de enderezar el camino, para volver a tener la ilusion por llegar al final.

Salgo. Porto esta ahi, esperando, siempre esperando. Me subo en el y emprendo el camino a la salida.

Entrego la contraseña o salvoconducto al guardia. Levanta el porton de hierro forjado, baja el puente elevadizo y me despido de mi antigua escuela, quizas y solo quizas algun dia...

Y asi se van mis pensamientos, adentrandose en la oscuridad de la noche que ya empieza a caer.

jueves, 24 de enero de 2008

DE LA VEZ DE LA MUJER DE MIRADA PERDIDA...

No entrare en detalles de como alguien de la edad media como un servidor, se implico en la reparacion y venta de artilugios que se inventaran varios siglos despues, asi que aclarado (o no aclarado mas bien) el punto anterior, procedo con el relato...

Cierto dia, como medio de anunciar mis servicios en las habilidades que me fueron enseñadas para arreglar algunos artefactos, como ya mencione anteriormente, me dispuse a pegar anuncios en los bosques y poblaciones cercanas a Desertland(Lugar donde generalmente transcurren mis andanzas). En dichos anuncios daba santo y seña de como localizarme en caso de ser necesario. Cierto dia sucedio.

A mis manos llego un pergamino en hojas de bamboo solicitando mi ayuda para reparar una maquina que seria el eje central de una nueva empresa dedicada a la venta de articulos varios.

Bueno, la idea era interesante. Poder ser parte de la fundacion de una nueva empresa, colaborando en resolver ese problema tecnico que se les presentaba, pues me llamo la atencion. Asi que vistiendo mi armadura reluciente y ondeando mi lanza, montando a Ponto(mi noble y viejo corcel) , sali a la aventura por esos caminos de Dios.

Llevaba un mapa antiguo de Desertland y varios pueblos vecinos. El recorrido era largo y llegue a la casa de los clientes cuando se estaba ya poniendo el sol.

Llegue y tocando la aldaba, esperaba llamar la atencion de las personas que habitaran en su interior. Pero no sucedio nada.

Espere un rato en los viejos cuartos traseros de Ponto, pero no llegaban las personas.

En eso, pude notarla.

La edad era imperceptible sin un acta que constatara su edad. Los cabellos sucios, las ropas arapientas, las manos huesudas y sucias. Era la personificacion de la calamidad en si.

De entre sus ropas tomo un recipiente conteniendo alguna sustancia extraña...y lo inhalo.

Sus ojos, perdidos, parecian querer salirse de sus orbitas, eran debiles, opacos, sin vida.

Centrando mi atencion en ella, pude ver lo que parecia ser vomito entre sus ropas. Sus ojos voltearon hacia mi e hicimos contacto visual. Balbuceo algunas palabras imperceptibles, que no hacia falta entender, sus mirada triste, melancolica y perdida lo decia todo:

"Alguna vez fui como tu...alguna vez tambien alguien me hizo mal....alguna vez no supe que hacer y cai en esto"

Estaba pensando en todo lo que pudo haberle pasado a este ser para haber caido en eso que estaba convertida, cuando paso una mujer del pueblo. Se detuvo a mirar a la mujer y con señal de desaprobacion, la llamo por su nombre. Pero ella no entendia, estaba perdida en otro mundo muy lejos de ahi.

La mujer continuo su camino y se perdio de vista. Llegaron las personas que solicitaron mi ayuda. Se disculparon por el retraso y entre a su morada a ver el problema por el cual me habian llamado.

Lo solucione en poco tiempo. Ellos quedaron agradecidos y me otorgaron unas monedas de plata en compensacion. Aparte una parte para otorgarle a la mujer de mirada perdida que habia visto afuera de la casa de los clientes...pero ya no estaba.

Su cuerpo al igual que su mente, se habian ido.

Monte a Ponto de regreso a mi hogar, la luna ya me alumbraba el camino de regreso y el viento frio calaba en los huesos.

Busque por el camino de regreso a la mujer de mirada perdida pero ya no la volvi a ver.

martes, 22 de enero de 2008

Viveres...

Heme ahi en la tienda del señor feudal, con bisteces frescos; con barriles de vino; con costales de harina, de maiz, de garbanzos.

En las afueras revolotean gallinas y y un cerdo se prepara para ser destazado y vendido en partes.



El pan fresco llena de aroma toda la habitacion. Las verduras y frutas le añaden un delicado toque de frescura al ambiente, tratando de competir por ver quien perfuma mas el recinto, si las manzanas o los platanos.

- Le puedo atender en algo?

Esa pregunta me saca de mi estado catatonico. Pero vuelvo nuevamente a echar a volar mis recuerdos a tiempos anteriores.

Recuerdo a mi madre comprando los viveres para toda la familia. Sopas, granos, alguna botella de vino para mi padre y una pierna de jamon.

- Deme esa gallina (le decia al dependiente). Le hare un buen caldo a tu padre con ella (me decia a mi). Fijate como debe de estar la gallina, toca estos tomates, huele esas verduras, aprende.

Yo indiferente a esos comentarios me iba al salon de las espadas, a la de los viejos pergaminos que contaban aventuras y me perdia, me perdia de este mundo como tantas veces aun lo sigo haciendo.

- Señor, que si lo puedo atender en algo??

- Eh, si madame. Deme por favor... esa gallina, quiero pan, huevos, y esa botella de modesto vino que tiene ahi.

- Tarjeta de puntos??

- Perdon??

- Que si tiene tarjeta de puntos?? Una nueva modalidad impuesta por el señor feudal en el que por cada compra se le abonan puntos, puntos que luego puede cambiar por mas viveres.

- No tengo, pero quisiera adquirir una.

- Pase a informacion con el redactor de actas y solicitela ahi.

Esa tarde sali con una gallina que recien ahora hierve en una cubeta con agua, con algunos huevos frescos que serviran de omelette a mi vastaga, y, con una tarjeta de puntos a mi nombre, simbolo de mi independencia familiar. Por que mi madre nunca me conto de ella??

lunes, 21 de enero de 2008

De como me converti en el caballero...

Pocos dias han pasado desde que abandone la finca de mi padre, donde no me faltaba nada. Ni la comida, ni el sustento, ni el techo que cubriera mi humanidad de las inclemencias de la naturaleza.

Me siguen a esta aventura mi pequeña hija y su madre, que aun se aferra en seguirme siendo que esto no pudiera ser lo mejor para ella.

Me he llevado del castillo el peor de los jamelgos. Se queja constantemente y su lastimera humanidad presagia un pronto desenlace. No existe mes del calendario en que no se enferme de algo y vaya a parar en su recuperacion, la pequeña cantidad de monedas de plata que logro con penurias reunir.

Y sin embargo, no me arrepiento de cuanto he hecho ahora. Lejos de mi antigua familia, solo me lleve mi armadura y alguno que otro trasto que aun no conoce lo que es cocinar algo en mi pequeña morada, aun.

"Mata tu vaca..." fue el ultimo consejo que me dio mi padre, y me conto la siguiente anecdota:

Un maestro y su discipulo llegaron a una humilde vivienda en el campo. Pidieron alojamiento para pasar la noche a la anciana pareja que vivia ahi. Fueron bien recibidos por el humilde matrimonio, que les dio a comer un pedazo de pan y un vaso de leche.

Esta leche, les dijeron, la extraemos de esa vaca que esta en el establo y es nuestra unica pertenencia y de la cual vivimos dia con dia, vendiendo la leche que le ordeñamos.

- Es su unica pertenencia, su unico modo de sustento? - pregunto el maestro -

- Asi es. Contesto el anciano.

Se fueron a dormir y el discipulo estaba muy conmovido con la anciana pareja.

Al dia siguiente, el maestro desperto al discipulo y le dijo: Vez ese cuchillo que esta alla?

- Si maestro.

- Bueno. Ve, tomalo y mata a la vaca.

- Queeee??!

El discipulo no lo podia creer, portarse de esa forma con la anciana pareja que los habia recibido con los brazos abiertos.

Pero tuvo que aceptar la orden de su maestro.

Se fueron dejando a la vaca desangrando y regresaron al cabo de unos años.

Pero paracia haber un error. La otrora casa humilde, ahora era una hacienda que se veia muy prospera.

Tocaron y les abrieron. Pidieron posada y salio la pareja de ancianos, pero esta vez, muy bien vestidos.

- Disculpe, pregunto el anciano. No son ustedes aquellos señores a los que les dimos posada hace algunos años?

- Asi es, efectivamente respondio el maestro. Pero que paso aqui? Como es que ahora han prosperado tanto?

- Ahh, pues fijese que que bueno que a ustedes no les paso nada, estaba preocupado por ustedes. Fijese que el dia que les di posada, creo que entraron unos maleantes y mataron mi vaca, la unica fuente de recursos que tenia en ese momento.

Asi que no me quedo nada mas que cortarla en partes. Vendi la carne, el cuero, las visceras y gracias a Dios me fue muy bien. Con el dinero compre otra vaca y aun me sobro, asi que lo inverti en otra vaca. Con el tiempo esas vacas tuvieron mas vacas y estas otras mas, y asi sucesivamente, hasta ahora tener mas de 20 mil cabezas de ganado. Me ha ido muy bien y me alegro ahora de verlos y saber que nada les paso.


"Hijo, mata tu vaca y estoy seguro que con tu capacidad y tus ganas de hacer las cosas saldras adelante, y recuerda que aqui estaremos tu familia siempre apoyandote en todo..."

Esas fueron las ultimas palabras de mi padre antes de salir de su castillo, donde vivi tantos años, y de donde me marche a seguir con mi vida.

El horizonte no se ve tan mal, y mi viejo jamelgo parece renovado y con nuevos bríos.

El viento, las nubes, me marcan el camino y aqui estare, contandoles mis aventuras y desventuras en esta nueva estapa de mi vida. Sea por Dios...